Antiguos mitos cortos de oriente

En Asia tienen usos y costumbres muy distintos a los que podemos llegar a ver en América y Europa. Uno de esos conceptos más abordados en los antiguos mitos cortos de oriente es el de la muerte.

Antiguos mitos cortos de oriente

Se dice que hace más de 50 años en China había una fábrica muy afamada de muñecas de porcelana. A la gente no le importaba pagar grandes cantidades de dinero por uno de estos juguetes, ya que estaban tan bien hechos que incluso algunas piezas parecían reales.

Fue así como la familia de Kumiko llegó al establecimiento con la intención de adquirir una muñeca para regalársela a su hija con motivo de su tercer cumpleaños.

El paquete fue envuelto con papeles de varios colores y el día del santo de la niña, esta lo desenvolvió muy emocionada. En cuanto vio a la muñeca quedó encantada y hasta les dijo a sus papás:

– Es igualita a mí.

Desgraciadamente pocos meses después, Kumiko enfermó gravemente de pulmonía y antes de que se volviera a celebrar su cumpleaños, la pequeña había muerto. Sus padres quedaron tan desconsolados que mandaron hacer un altar en el cuarto de su hija en el que colocaron varios de sus juguetes favoritos, dándole especial importancia a la muñeca.

Un día mientras la madre de Kumiko se encontraba acomodando el altar, se dio cuenta de algo extraño. El cabello de la muñeca había crecido. De inmediato le llamó a su marido y ambos vieron asombrados que en efecto el pelo que antes le llegaba a la muñeca a la altura de las orejas, ahora casi tocaba sus hombros.

Este hecho lo comentaron con amigos y vecinos, hasta que alguien les comentó que era muy probable que el alma de su hija hubiera entrado en el cuerpo de la muñeca, pues aún no estaba lista para separarse de sus padres.

El relato concluye cuando la muñeca accidentalmente fue tirada del estante en donde se hallaba y fue enterrada en el jardín de los Lee (ese era el apellido de los padres de Kumiko).

Diferentes tipos de sueños con pan

Diferentes tipos de sueños con pan

Los tipos de sueños con pan poseen significados ancestrales, pues como sabes este alimento está presente en casi todas las culturas, desde tiempos inmemoriales. Por supuesto, que a través de los años la sabiduría popular le ha dado distintas características, dependiendo de la región en donde ocurre la interpretación de los sueños.

Viéndolo desde la óptica religiosa, el pan en si es un símbolo conectado directamente con lo divino, por lo cual el expendio en donde se oferta esta mercancía, pudiera ser visto oníricamente como una representación de una iglesia.

Ahora analizando los sueños con pan desde una arista espiritual, veremos que este elemento no sólo hace referencia a algo que se come, sino que también puede alimentar al espíritu. Por esa razón, hay algunos autores del diccionario de sueños que dicen que el pan se vincula al trabajo que realizamos a diario, puesto que el reconocimiento que nos hacen quienes laboran con nosotros engrandece nuestra alma.

Asimismo, manipular la masa del pan en un sueño ofrece diferentes lecturas. Por ejemplo, si se le agrega algo (sal, azúcar etc.) significa que tendremos cambios a nivel emocional. En el caso de que la preparación se encuentre tapada por un recipiente de metal o un trapo, remite a modificaciones de pensamientos.

Por otro lado, la clase de pan y el tipo de añejamiento afectan de forma directa a los significados de los sueños. Las hogazas de pan blanco remiten a una persona que tiene los pies sobre la tierra, además de que acostumbra consumir alimentos saludables que le ayudan a mantener un óptimo estado físico.

El observar panes viejos en un aparador, quiere decir que los precios de una mercancía que necesitas adquirir bajarán. Para concluir, si sueñas que una multitud de personas te rodea para arrebatarte el pan que llevas en tus manos, no debes asustarte. Esto es algo que le puede ocurrir a las personas que se dedican a la docencia. El mensaje es muy claro, tus estudiantes valoran los conocimientos que les compartes dentro y fuera de las aulas.

Leyendas de terror La sonrisa de la enfermera

Leyendas de terror La sonrisa de la enfermera

En el hospital San Ezequiel, los internos cuentan una leyenda de terror escalofriante. Hace muchos años, había una enfermera muy linda que atendía a todos los pacientes con calidez y esmero.

De hecho, los médicos decían que, gracias a su carácter afable, los enfermos se recuperaban mucho más rápido que aquellos que eran socorridos por otra asistente médica.

Pronto la muchacha se enamoró del jefe de guardia. Un prestigioso doctor que tenía fama de mujeriego. Luego de un tiempo de salir con el galeno, la enfermera se enteró que su novio la engañaba con una recién llegada.

Después de ese día, la chica dejó de acudir al nosocomio. En dueño de la clínica mandó a buscarla a su casa, pero tampoco la hallaron ahí.

Pasaron tres lustros y de pronto una mujer vestida de blanco llegó al hospital y de inmediato se puso a ayudar en las labores de enfermería. Sus ojos eran casi idénticos a los de la enfermera desaparecida. Sin embargo, esa dama no articulaba ni una palabra con sus compañeros y además invariablemente llevaba cubierta la parte inferior de su rostro con un cubre bocas.

Fue entonces cuando la gente comenzó a decir que aquella era una mujer diabólica que le preguntaba a los enfermos moribundos si ella les parecía atractiva o no. A quienes contestaran de forma negativa, de inmediato les clavaba un bisturí en el cráneo para que murieran lenta y dolorosamente.

Por su parte, a los que le respondían que en efecto ella era una mujer bella, la enfermera les tocaba tiernamente la mano, para luego quitarse el tapabocas y así descubrir que, en lugar de una hermosa sonrisa, ahora tenía la comisura de la boca alargada hasta llegar a sus orejas.

Luego de espantarlos con su atemorizante aspecto, la mujer tomaba el bisturí y les hacía lo mismo. Actualmente el hospital San Ezequiel ha cerrado sus puertas y se dice que próximamente se convertirá en un centro comercial.

Mito corto del Parador de San Gabriel

Mito corto del Parador de San Gabriel

Delio conducía su auto por la carretera libre, pues la autopista se encontraba bloqueada a causa de un derrumbe. Más que llegar a su destino, a aquel hombre le preocupaba encontrar una estación de servicio en donde pudiese cargar gasolina, pues el aviso del tablero de “falta de combustible” se había encendido hacía unos cinco minutos.

Siguió por la ruta hasta que alcanzó a observar el anuncio de una gasolinera que por suerte funcionaba las 24 horas del día.

Bajó del auto, fue a pagar el importe de la gasolina y mientras tanto el dependiente aprovechó para decirle unas cuantas palabras.

– Oiga amigo, se le ve muy cansado. ¿Por qué no pasa la noche en el Parador de San Gabriel? Es una hostería muy buena que cuenta con habitaciones a precios módicos.

– Si, este viaje me agotó. ¿Dónde se encuentra el motel?

– No me diga que no lo vio, está justo al lado de la zona en donde están ubicadas las bombas de combustible.

– No es posible, yo vengo de allá y no he observado nada.

– Salga y lo verá, estoy seguro de eso.

Delio salió y efectivamente se percató de que allí donde decía el vendedor, se encontraba el parador.

Estacionó cerca de la entrada principal de la posada y al entrar empezó a escuchar una melodía muy agradable. Se dirigió al mostrador y pidió que le dieran un cuarto. Entonces el gerente le dijo:

– ¿Trae equipaje?

– Si, pero lo olvidé en el auto. Ahorita mismo salgo a buscarlo.

– No se preocupe, enseguida le llamó al botones.

– No, no. Ya es muy tarde, yo me ocuparé de eso. Muchas gracias replicó Delio.

El turista trató de abrir la puerta de entrada, pero no lo consiguió. Esto provocó que volteara a ver al gerente para informarle que el seguro del portón se ve atascado. Cuál sería su sorpresa cuando observó que todos a su alrededor se habían transformado en zombies y que además caminaban en su dirección para comérselo. Hay ocasiones en las que estos mitos cortos de miedo no me dejan dormir.

Montaje de las obras de teatro

Montaje de las obras de teatro

Toda persona o grupo de personas que estén dispuestos a producir obras de teatro, deben saber que lo más conveniente es elegir cada uno de los siguientes elementos siguiendo esta cronología, ya que de esa forma su dinero estará bien invertido.

Para empezar, tienes que buscar un guión que te agrade. El texto puede ser de una obra clásica o bien de alguna que haya sido escrita en fechas recientes. En caso de que escogieras la segunda opción que te planteamos aquí, fíjate que los diálogos sean sencillos de entender.

Luego que ya hayas escogido la temática de tu obra de teatro, localiza a un buen director. Me refiero a una persona que sea capaz de lidiar con las diferentes personalidades de los actores, a fin de que todo salga bien. Aunque no es muy frecuente, te recomendamos que siempre tengas a la mano el número de contacto de un director sustituto, por cualquier desavenencia que puedes ir entre el director principal y la compañía teatral.

Lo siguiente será rentar un local apropiado. Por ejemplo, si sabes que la audiencia a la que te estás dirigiendo, es un grupo minoritario, no es necesario que alquiles un foro muy grande, ya que los gastos serán más que los ingresos.

De igual forma, si los histriones que tienes contratados no son suficientes para que al menos a los que se les asignó un rol protagónico cuenten con un suplente, es prioritario que realices sesiones de audiciones.

El último punto se refiere únicamente a que como productor supervises que en el momento en el que se tenga el elenco completo comiencen lo antes posible a ensayar. Es bochornoso que en una obra de teatro, los actores se queden en blanco en plena puesta en escena. Es decir, que olviden sus parlamentos a la hora de estar interactuando con los otros interlocutores.

Cuento corto de terror La casa de mis abuelos

– Papá ¿por qué tenemos que ir a casa de mis abuelos? Si sólo los visitamos en Año Nuevo. Dijo Ernestina.

– Cariño, está vez se trata de una ocasión especial. Mis papás cumplen 50 años de casados y mis hermanos les harán una fiesta. Respondió su padre.

– Si, pero dime por favor que la reunión no será en su casa, bien sabes que nunca me ha gustado ese lugar.

– Por supuesto que la comida se llevará a cabo ahí, tu abuelita no puede salir. Hazlo por mi hija, te prometo que te lo compensaré en vacaciones.

Cuento corto de terror La casa de mis abuelos

– No papa, de verdad no quiero ir. Siempre he sentido que esa casa está embrujada. Cuando alguna vez entré al cuarto de huéspedes a ver la televisión, me asustó alguien que me tocó por la espalda.

– ¡Por Dios Ernestina, eras sólo una niña pequeña cuando me contaste eso! Seguro estabas influenciada por los cuentos de terror cortos que te contaba tu prima María Luisa.

Horas más tarde arribaron al domicilio de los abuelos de Ernestina. En el interior de la casona ya se encontraban los tíos y demás parientes de ella, quienes estaban esperando que la matriarca saliera de la habitación.

– ¡Vamos a saludar a tu abuelita a su cuarto! Le dijo su padre a la niña, quien lo miraba con temor.

En los aposentos de la anciana se podía percibir un olor a rancio. La octogenaria estaba recostada en su cama y girando la cabeza se dirigió a ellos diciendo:

– ¿Quiénes son ustedes?

– Soy yo madre, Rosalío, vengo acompañado de tu nieta.

– A ver, deja que la pequeña se acerque. Quiero apreciarla más de cerca.

– Anda hija acércate a darle un beso a tu abuela.

Ernestina temblando de miedo se aproximó sutilmente hasta que la anciana le tomó la mano, la acercó a su rostro y le dijo al oído:

– No debiste venir, los espíritus malignos que deambulan por esta casa te van arrancar el alma.

En ese momento, la niña despertó sudando en su cama. Todo había sido una horrible pesadilla.

Soñar con un horno

El horno es una herramienta cuya función principal consiste en cocer cosas tales como alimentos o materiales de construcción a elevadas temperaturas. Ahora bien, si te sientes intrigado por saber qué significa soñar con un horno te invitamos a seguir leyendo esta reseña.

Por lo general, los soñadores que dicen haber visto este elemento pueden estar felices debido a que en un futuro próximo tendrán prosperidad, dicha y fortuna en los negocios.

Si el horno que observamos se encuentre encendido, es señal de que necesitas hacer algo que te produzca una satisfacción personal. Por ejemplo, si en tu sueño te encuentras horneando tu comida favorita, es probable que un proyecto que has estado madurando por largo tiempo, pronto se realice.

En el caso en el que estemos apagándolo y en ese momento aparezca alguien que conocemos, quiere decir que esa persona tiene problemas y debemos ayudarla. No sólo porque es alguien a quien lo tenemos en muy alta estima, sino porque verdaderamente necesita el auxilio de un amigo.

Soñar con un horno

Si el interior del horno continúa caliente, inclusive cuando ya hayas sacado la comida, quiere decir que tus relaciones personales se afianzarán. Hay expertos en el significado de los sueños que afirman que también en estos casos esta situación suele tener una conexión con lo emotivo.

En otras palabras, eres un individuo que pone el máximo de pasión en todo lo que hace. No solamente en el ámbito afectivo, sino también en el laboral. Ese compromiso que demuestras por las actividades que llevas a cabo, te traerá gratas recompensas en el mediano plazo.

Las mujeres que sueñan que están cocinando ayudadas por un horno y además de eso se encuentran casadas, deben tener cierta precaución, pues ese episodio onírico podría deparar que algunas de tus amigas cercanas se alejarían, dado a conflictos que surgirían por culpa de tu cónyuge.

Por el contrario, si es un varón el que está cocinando, simboliza que cualquier nuevo negocio que emprenda resultará mejor de lo que se planeó.

Leyenda mexicana La momia con los ojos abiertos

Una de las leyendas mexicanas más sonadas de los últimos tiempos, es una que se originó en el bello estado de Guanajuato, sitio conocido por albergar los célebres cadáveres momificados, la Leyenda mexicana la momia con los ojos abiertos es la que compartimos con ustedes, esperamos que sea de su total agrado y les cause el terror, que nos causó a nosotros al conocerla. Alberto del Rio, era un todo un personaje en una de las colonias populares de la ciudad de Guanajuato, como todos los que viven en dicha ciudad, el visitar las momias, no era para nada una atracción, pero conoció a una dama que llego de vacaciones, y queriéndola impresionar, la invito a conocer dicha atracción turística.

De carácter pedante y pretencioso, Alberto del Rio junto con Adriana Jiménez, la chica de unas noches antes había conquistado, llegaron al lugar en donde tienen a las momias, queriéndose hacer el gracioso, empezó a decir las historias inventadas de cada una de las momias, hasta que llego con una en particular, la de un tipo que en la antigüedad le había faltado al respeto a un fraile, y al verlo en su lecho de muerte, este con los ojos desorbitados por el terror, murió en el instante.

Pero Alberto queriendo pasarse de listo, empezó a tocar el cadáver de la momia, y ponerse al lado, tocándolo durante varios minutos, tomándose fotos, hasta que el horario de lugar termino, queriendo que el día fuera inolvidable, le dijo a su pretendiente, que por ella era capaz de pasar la noche, en el lugar de las momias, si ella accedía a ser su novia, algo que ella sabía que no sería posible, ya que vivía en la ciudad de Guadalajara Jalisco, pero aun así accedió, le dijo – Quédate toda la noche, toma unas fotos, en donde salga la hora y mañana vendré con mis padres, aquí nos veremos a primera hora – y Alberto que ya conocía como la palma de sus manos el lugar, se escondió.

Leyenda mexicana La momia con los ojos abiertos

Dentro de su chamarra, tenía un frasco de acero inoxidable lleno de tequila, que le dio valentía, para quedarse en el lugar, al ver que la luz del día se desvanecía, se acomodó en una esquina, a textear con Adriana, con el fin de que viera con sus propios ojos, que el valientemente, seguía en el lugar, en una de esas tomas, que él le puso a su amada, ella claramente vio a alguien atrás de él, por lo que lo que le pregunto si algún amigo de él, se había quedado para que no estuviera solo, a lo que el sonriendo le contesto que no y que no le daría miedo, cualquier broma que ella le hiciera.

Sin previo aviso, el celular de Albero perdió la señal, por lo que no pudo seguir hablando con Adriana, y se sentó a jugar, la luna daba la poca luz que entraba en el lugar, unos cuantos metros lo separaban de la única ventana del lugar, una única salida, que estaba a más de dos metros alto, para que los rayos del sol, no afectaran la humedad requerida, para mantener el lugar espacial para la mantenimiento de los cadáveres, de repente una persona apareció a su lado, se le quedo viendo y el sin querer voltear, le pregunto si era el velador del lugar, la persona que estaba a su lado solo se carcajeo, una risa burlona que le calo a Alberto, hasta casi hacerse en los pantalones.

Te burlaste de mí, y yo quede así, por faltarle el respeto a un sacerdote, muriendo de miedo, ahora a ti te tocara pasar por lo que yo pase, Alberto que hasta ese momento no había querido ver a quien le hablaba, lo volteo a ver y cayó fulminado con los ojos desorbitados, un infarto fulminante, al otro día, Adriana fue de las primeras en llegar, solo para ver que el cadáver de su pretendiente lo estaban sacando del lugar, en ese preciso momento, en que la sabana que traía, se cayó, para que todos los que estaban formados vieran la cara de terror, que tenia Alberto, ahí ella entendió que a los muertos, se les tiene que tener un respeto, y Alberto no lo tuvo, para nada ni nadie en su vida, hasta que se le ocurrió ir con la momia con los ojos abiertos.

Sucedió en una peluquería

Historia de terro Sucedió en una peluquería

Las peluquerías o barberías como se les conoce en varios lugares de Sudamérica, son establecimientos en donde acuden principalmente varones tanto arreglarse el cabello como sus barbas.

Desgraciadamente cada vez se ven menos este tipo de locales (sobre todo en las grandes ciudades), debido a que paulatinamente han sido sustituidos por las estéticas, que no son más que un salón de corte pero “Unisex”.

Cerca de donde yo vivía había una peluquería justo enfrente del mercado. Me gustaba ir a ese lugar, porque el hombre que atendía era un sujeto que además de hacer muy bien su trabajo, te contaba alguna historia interesante mientras te arreglaba la melena.

Había ocasiones en las que te contaba una bella historia navideña y otras tantas en las que el tono de la narrativa iba cambiado tanto que se transformaba en una de esas tenebrosas historias de terror.

Recuerdo uno que versaba acerca de un sujeto muy adinerado a quien le gustaba acudir a una barbería muy humilde, sólo para hacer sentir mal al dependiente. A este le gritaba y lo humillaba diciéndole que nunca haría nada más con su vida.

– “Naciste pobre y morirás de la misma manera”.

El barbero se aguantaba sólo por qué de no hacerlo no llevaría el gasto completo a su casa y tanto sus hijos como su mujer dependían de esos ingresos para subsistir.

No obstante, un día fresco de primavera el hombre acaudalado apareció en el local y pidió su corte de costumbre.

El peluquero lo miró fijamente a los ojos y le dijo:

– Esta vez no se moleste en pagarme, ya que el corte va por mi cuenta.

– ¿Lo dices en serio? Gracias, por lo visto te debe de ir mejor.

El peluquero hizo su trabajo como de costumbre, hasta que llegó la hora de afeitar al cliente. Le puso una toalla caliente en el rostro para que los vellos de la barba se suavizaran.

Al retirarla inmediatamente el barbero tomó la navaja y le cortó el cuello al hombre sin que éste tuviera ocasión de reaccionar. Y es que como dice el refrán “Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe”.