Cuento corto de terror La casa de mis abuelos

– Papá ¿por qué tenemos que ir a casa de mis abuelos? Si sólo los visitamos en Año Nuevo. Dijo Ernestina.

– Cariño, está vez se trata de una ocasión especial. Mis papás cumplen 50 años de casados y mis hermanos les harán una fiesta. Respondió su padre.

– Si, pero dime por favor que la reunión no será en su casa, bien sabes que nunca me ha gustado ese lugar.

– Por supuesto que la comida se llevará a cabo ahí, tu abuelita no puede salir. Hazlo por mi hija, te prometo que te lo compensaré en vacaciones.

Cuento corto de terror La casa de mis abuelos

– No papa, de verdad no quiero ir. Siempre he sentido que esa casa está embrujada. Cuando alguna vez entré al cuarto de huéspedes a ver la televisión, me asustó alguien que me tocó por la espalda.

– ¡Por Dios Ernestina, eras sólo una niña pequeña cuando me contaste eso! Seguro estabas influenciada por los cuentos de terror cortos que te contaba tu prima María Luisa.

Horas más tarde arribaron al domicilio de los abuelos de Ernestina. En el interior de la casona ya se encontraban los tíos y demás parientes de ella, quienes estaban esperando que la matriarca saliera de la habitación.

– ¡Vamos a saludar a tu abuelita a su cuarto! Le dijo su padre a la niña, quien lo miraba con temor.

En los aposentos de la anciana se podía percibir un olor a rancio. La octogenaria estaba recostada en su cama y girando la cabeza se dirigió a ellos diciendo:

– ¿Quiénes son ustedes?

– Soy yo madre, Rosalío, vengo acompañado de tu nieta.

– A ver, deja que la pequeña se acerque. Quiero apreciarla más de cerca.

– Anda hija acércate a darle un beso a tu abuela.

Ernestina temblando de miedo se aproximó sutilmente hasta que la anciana le tomó la mano, la acercó a su rostro y le dijo al oído:

– No debiste venir, los espíritus malignos que deambulan por esta casa te van arrancar el alma.

En ese momento, la niña despertó sudando en su cama. Todo había sido una horrible pesadilla.