Leyendas de terror La sonrisa de la enfermera

Leyendas de terror La sonrisa de la enfermera

En el hospital San Ezequiel, los internos cuentan una leyenda de terror escalofriante. Hace muchos años, había una enfermera muy linda que atendía a todos los pacientes con calidez y esmero.

De hecho, los médicos decían que, gracias a su carácter afable, los enfermos se recuperaban mucho más rápido que aquellos que eran socorridos por otra asistente médica.

Pronto la muchacha se enamoró del jefe de guardia. Un prestigioso doctor que tenía fama de mujeriego. Luego de un tiempo de salir con el galeno, la enfermera se enteró que su novio la engañaba con una recién llegada.

Después de ese día, la chica dejó de acudir al nosocomio. En dueño de la clínica mandó a buscarla a su casa, pero tampoco la hallaron ahí.

Pasaron tres lustros y de pronto una mujer vestida de blanco llegó al hospital y de inmediato se puso a ayudar en las labores de enfermería. Sus ojos eran casi idénticos a los de la enfermera desaparecida. Sin embargo, esa dama no articulaba ni una palabra con sus compañeros y además invariablemente llevaba cubierta la parte inferior de su rostro con un cubre bocas.

Fue entonces cuando la gente comenzó a decir que aquella era una mujer diabólica que le preguntaba a los enfermos moribundos si ella les parecía atractiva o no. A quienes contestaran de forma negativa, de inmediato les clavaba un bisturí en el cráneo para que murieran lenta y dolorosamente.

Por su parte, a los que le respondían que en efecto ella era una mujer bella, la enfermera les tocaba tiernamente la mano, para luego quitarse el tapabocas y así descubrir que, en lugar de una hermosa sonrisa, ahora tenía la comisura de la boca alargada hasta llegar a sus orejas.

Luego de espantarlos con su atemorizante aspecto, la mujer tomaba el bisturí y les hacía lo mismo. Actualmente el hospital San Ezequiel ha cerrado sus puertas y se dice que próximamente se convertirá en un centro comercial.