Mito corto del Parador de San Gabriel

Mito corto del Parador de San Gabriel

Delio conducía su auto por la carretera libre, pues la autopista se encontraba bloqueada a causa de un derrumbe. Más que llegar a su destino, a aquel hombre le preocupaba encontrar una estación de servicio en donde pudiese cargar gasolina, pues el aviso del tablero de “falta de combustible” se había encendido hacía unos cinco minutos.

Siguió por la ruta hasta que alcanzó a observar el anuncio de una gasolinera que por suerte funcionaba las 24 horas del día.

Bajó del auto, fue a pagar el importe de la gasolina y mientras tanto el dependiente aprovechó para decirle unas cuantas palabras.

– Oiga amigo, se le ve muy cansado. ¿Por qué no pasa la noche en el Parador de San Gabriel? Es una hostería muy buena que cuenta con habitaciones a precios módicos.

– Si, este viaje me agotó. ¿Dónde se encuentra el motel?

– No me diga que no lo vio, está justo al lado de la zona en donde están ubicadas las bombas de combustible.

– No es posible, yo vengo de allá y no he observado nada.

– Salga y lo verá, estoy seguro de eso.

Delio salió y efectivamente se percató de que allí donde decía el vendedor, se encontraba el parador.

Estacionó cerca de la entrada principal de la posada y al entrar empezó a escuchar una melodía muy agradable. Se dirigió al mostrador y pidió que le dieran un cuarto. Entonces el gerente le dijo:

– ¿Trae equipaje?

– Si, pero lo olvidé en el auto. Ahorita mismo salgo a buscarlo.

– No se preocupe, enseguida le llamó al botones.

– No, no. Ya es muy tarde, yo me ocuparé de eso. Muchas gracias replicó Delio.

El turista trató de abrir la puerta de entrada, pero no lo consiguió. Esto provocó que volteara a ver al gerente para informarle que el seguro del portón se ve atascado. Cuál sería su sorpresa cuando observó que todos a su alrededor se habían transformado en zombies y que además caminaban en su dirección para comérselo. Hay ocasiones en las que estos mitos cortos de miedo no me dejan dormir.